Mujer, creativa, generosa, ingeniosa, independiente, valiente, desencantada, decepcionada, cansada, acobardada y PARALIZADA.

Cuántos adjetivos, cuánto tiempo, cuántos proyectos, cuántas ideas, cuántos sueños  y nada concreto. Hay momentos en la vida de cada persona que pasamos por “sequías” de pensamientos que coinciden con momentos en la vida de insatisfacción personal, de ciertas catarsis que van dirigidas a un cambio.  Pero mientras encontramos ese cambio de actitud , lo único que tenemos es TIEMPO.

Se define «Parálisis por análisis» ese estado en el que mides y evalúas los riesgos hasta el agotamiento, piensas y repiensas todo una y mil veces. Cuando buscas soluciones perfectas, garantías inexistentes y seguridades imposibles, valorando la mejor forma de cambiar las cosas. Es en este continuo análisis cuando sufres un estancamiento donde nada cambia, tus proyectos siguen sin progresar, sigues en el mundo de las ideas y los deseos en lugar de moverte y empezar.  

En un mundo global donde lo único que  realmente  añoramos es la falta de tiempo, cuando lo tenemos no lo sabemos gestionar. Sabemos que queremos cambiar, tenemos las cualidades y las ideas y entonces ¿ Por qué no “hacemos nada»?

Ese exceso de tiempo unido a la intención de cambio, lo único que nos provoca es un desorden mental y la idea que hoy nos parece buena , la cambiamos rápidamente por otra  que nos parece mejor, y así día tras día. Es una sensación de angustia que no nos hace avanzar, que nos bloquea y solo nos merma la autoestima porque nunca acabamos nada.

¿Qué contradicción verdad? Se nos ha educado para cuestionarnos, con una gran capacidad de autocrítica, de análisis  sobre cada aspecto de nuestra vida y cuando conseguimos , por fin, romper con nuestra rutina para crear o emprender,  no somos capaces de  ponernos en marcha, ¿Qué nos falta?

Si miramos a nuestro alrededor, estamos llenos de ejemplos de superación personal y laboral pero comenzar a caminar siempre es difícil, es un proceso natural y en vez de aprender  y entender que el hecho de tomar una nueva decisión que nos haga salir del área de confort debería ser un acto de satisfacción y victoria, el continuo análisis de otras posibilidades, el querer tenerlo todo controlado y asegurarnos el éxito, hace que perdamos por el camino la espontaneidad y la ingenuidad  que provoca, que caernos para luego levantarnos es  ir perfeccionando ese camino que, aunque  es largo y tedioso  a la vez es tremendamente satisfactorio.

Pero si realmente te has decidido y quieres tomar las riendas de tu vida ¿Cómo empezar?

  1. Define realmente que es lo que más deseas o quieres lograr. Esos sueños o proyecto que no te deja dormir y con el cuál te sentirías completamente realizado.
  2. Describe tu situación actual. ¿Qué estás haciendo para lograr ese proyecto?, ¿Te están dando resultados?
  3. Define tu estado deseado. ¿Cuáles son los resultados que deseas obtener?,  ¿qué es aquello que quieres cambiar?, ¿A dónde quieres llegar?
  4. Define las opciones que tienes para conseguir tu proyecto. Por ej. Si quieres montar un negocio tus opciones para conseguir el capital inicial pueden ser las “tres F” según su denominación en inglés: “family, friends, and fools”.  (1) prestar dinero a tu familia o (2) a tus amigos o (3) a los “locos” es decir, gente conocida que confié en tu proyecto y quiera invertir en él.
  5. Define tus objetivos. Basados en tu misión personal, tu futuro ideal y tus pasiones. No te quedes corto con tus objetivos. Hay que empujar los límites de lo racionalmente posible.
  6. Construye un plan. Que te permita desglosar en acciones cada uno de los objetivos que quieres alcanzar. Establece plazos, recursos y métricas para ir viendo si sigues en el camino escogido o te estás desviando, eso te ayudará a retomar si es necesario.
  7. No te cuestiones. Definida tu hoja de ruta, no cuestiones constantemente si el plan es bueno o perfecto. Es tiempo de acción y de ir consiguiendo pequeños resultados.
  8. Establece fechas. De tus tareas y planes de acción. Respeta las fechas marcadas porque serán vitales para el avance de tus objetivos.
  9. Confía en personas con experiencia. Si tienes momentos de dudas y necesitas segundas opiniones, confía en gente experimentada y arriesgada; coach o consultor que te impulse a dar el siguiente paso en tu plan.
  10. Ponte en acción. ¿De que te sirve haber analizado, definido tu proyecto, objetivos y planes de acción si no lo llevas a la práctica? Es el momento de poner todas tus energías y ganas. Es el momento de la verdad.

 

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